CORN CHOWDER / SOPA DE MAÍZ

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Le dije por Whatsapp: <<Mama, el día que vaya a Barcelona querré cocido para comer>>. Y el día que llegué a Barcelona para pasar las navidades, el cocido me estaba esperando en la mesa. Y es que no hay mal que cien años dure ni 18 horas de vuelos y dos escalas que una sopa calentita no cure. Si eres sopero como yo me entenderás porque la sopa nos lo cura todo y nos sienta bien en cualquier momento del día y en cualquier época del año. Aunque hoy no escribo para hablaros del cocido y tampoco de galletitas sino de un corn chowder que nos preparó Tim, uno de los muchos vecinos que tenían Cathy y Buddy en Shawnigan Lake, en alguna de las veces que nos invitó a cenar en su casa.

Por aquí el frío se lo toma en serio, y eso que ésto son las Canarias del Canadá. Se lo toma tan en serio que este invierno nos sorprendió alguna nevada en el downtown y hemos estado a temperaturas de bajo 0. Y la verdad, a -7 grados a mí lo único que me apetece es sopita caliente y no quitarme la manta de encima.

Aunque yo soy muy fiel al cocido de mi madre (ya lo habréis intuido); con su hueso de jamón, su chorizo y sus garbanzos; he de reconocer que esta sopa, aunque de otro estilo, queda riquísima y si tuviera que hacer un ranking, pasaría automáticamente al top 3 por debajo del ya nombrado cocido y la sopa de cebolla.

Así que después de volver de las vacaciones de navidad que pasamos en Barcelona, es decir, después de volver otra vez al frío de verdad; porque seamos sinceros, esos 15 graditos al mediodía y los rayitos de sol se sienten como primavera desde que vives aquí; os quería dejar la receta de esta deliciosa sopa. ¡Espero que os guste!

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INGREDIENTES:

  • 3 lonchas de bacon
  • 1/2 cebolla mediana picada
  • Un tallo de apio picado
  • 1/2 pimiento rojo picado
  • Una patata mediana
  • Una taza de granos de maíz
  • Una cucharadita de tomillo
  • Unas hojas de laurel
  • Sal y pimienta
  • 3 tazas (750ml) de caldo de pollo
  • 1 taza (250ml) de leche 10% m.g.

En una cazuela grande, cocinamos el bacon hasta que esté dorado. Añadimos el pimiento, la cebolla, el apio y lo salteamos todo. Añadimos la patata cortada en cubitos y los granos de maíz (pueden ser enlatados o congelados, en cualquier caso escurridos). Removemos. Salpimentamos y añadimos el tomillo y las hojas de laurel. Echamos el caldo de pollo y removemos de nuevo. Tapamos la olla y dejamos hirviendo unos 25 minutos o hasta que las patatas estén tiernas. Por último echamos la leche, removemos y retiramos del fuego.

Para prepararlo, podemos utilizar caldo de pollo en tetrabrik si nos resulta más rápido y cómodo. Si os gusta cremoso podéis añadir una cucharada de harina mientras salteamos las verduras y el bacon, justo antes de añadir el caldo. En el caso de que sobre algo de sopa deberemos guardarla en la nevera y se recomienda no recalentarla más de una vez debido a la leche.

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¿Muy sencillo verdad? Desde que probé este chowder, como se dice en inglés, lo he preparado bastante a menudo en casa y el resultado siempre es excelente ya que el bacon le da un toque estupendo, sobre todo el canadiense al estar curado con sirope de arce. Además, este caldo es consistente en ingredientes vegetales que hacen que no eches de menos los fideos (bueno, o las letras y los puntitos ¿cómo puede ser que por aquí no tengan de eso?)

Aunque los orígenes del chowder son europeos, en concreto franceses, se hizo realmente popular la forma de cocinarlo, cuando fue llevado a la província de Newfoundland (en Canadá) y a la región de Nueva Inglaterra (en Estados Unidos). Los colonos franceses que estaban en Canadá tenían la costumbre de guisar almejas y pescado con tiras de tocino y verduras en un recipiente llamado chaudière; así, los nativos americanos lo adoptaron como chawder, que luego fue modificado a chowder por los estadounidenses. Podéis ampliar esta información a través de Wikipedia, donde además hace referencia a los diferentes tipos que se preparan, siendo el de almeja uno de los más populares y que todavía puedo recordar el sabor del que probé hace casi tres años en The Crab Station en San Francisco. Que por cierto, nos separan poco más de dos horas de avión desde Vancouver ¡por si queréis ir a probarlo!

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